“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha”. Victor Hugo
Triángulo de las ideologías del siglo XXI. EQUO: fondo y forma PDF Imprimir E-mail
Escrito por Iván Pérez Marinas. Miembro de Equo Madrid   

Con este artículo pretendo plasmar la situación ideológica en la que se estructura la mentalidad política de nuestra sociedad, delimitándola al ámbito geográfico del Estado español, y analizar las formas de decisión y aplicación de estas ideologías en acciones políticas. Asimismo, en un segundo apartado de este estudio, explico la situación de EQUO, movimiento social y partido político nacido en 2011, en el abanico de ideologías actuales (fondo) y en la manera de transformar sus ideas en hechos en relación con sus propios miembros y con el resto de la sociedad (forma).

 

Así pues, en primer lugar me centraré en la descripción de las ideologías políticas, solamente en las latentes en la actualidad para no extenderme acerca de posiciones ideológicas de tiempos pretéritos por su nula o escasa vigencia (p. ej. el agustinismo político medieval o el tradicionalismo carlista). Al mismo tiempo, el foco de análisis se dirigirá hacia grandes unidades ideológicas con unos rasgos y objetivos determinados, obviando ideas transversales, como pueden ser el nacionalismo o la dicotomía contrapuesta entre monarquía y república. Evidentemente las ideas no son aprehensibles y toda explicación sobre ellas delimita su esencia. Por esta razón solamente se pueden construir esquemas e interpretaciones didácticas reduccionistas sobre las mismas, como la propuesta que aquí ofrezco.

Esta división política se fundamenta en tres bloques ideológicos, que, ordenados por su aparición en la Historia del más antiguo al más moderno, son el liberalismo, el socialismo y el ecologismo. Cada uno de ellos está contrapuesto a los restantes de forma equidistante, aunque, como detallaré más adelante, tienen puntos de encuentro en ideologías combinadas. De esta manera se constituye lo que he venido a llamar “Triángulo de las ideologías del siglo XXI” (ver figura 1). Aquí no pretendo hacer una exposición detallada y minuciosa de estas tres ideologías, por lo que me remito a estudios pormernorizados sobre ellas, sino una comparativa de sus principios para observar las carácterísticas generales que diferencian a las unas de las otras.

Figura 1. Triángulo de las ideologías del siglo XXI

Figura 1. Triángulo de las ideologías del siglo XXI

El liberalismo o capitalismo [1] (vértice derecho de la figura 1) es una tendencia ideológica surgida en los siglos XVII y XVIII en Inglaterra, Escocia, Países Bajos, Francia y Japón para defender los intereses económicos y jurídicos de las clases burguesas urbanas frente a los de la aristocracia terrateniente, cuya base de ingresos se fundamentaba en el campo [2]. Todas las ramas del liberalismo (liberalismo clásico, liberalismo radical y neoliberalismo) comparten el mismo objetivo: la competencia por el máximo beneficio económico individual a través del mercado como terreno de juego (economía de mercado). Para ello la propiedad y el capital deben quedar en manos privadas, quedando reservado para el Estado, garante de lo público, un mero rol de árbitro al ser el elemento que asegurase el pleno funcionamiento del sistema (laissez-faire).

Por su parte, el socialismo [3] (vértice izquierdo) es un pensamiento nacido en el siglo XVIII en Inglaterra y Francia, por lo que, pese a la creencia generalizada, no fue inventado en 1848 por el alemán Karl Marx, padre, eso sí, del tronco común de las corrientes actuales: el socialismo científico. Coincidiendo con el progresivo avance de la industrialización de la economía y la urbanización de la sociedad, se originó para defender los derechos sociales y laborales de la clase obrera frente al sometimiento de este colectivo por parte de la clase burguesa, baluarte del liberalismo. Todos los derivados actuales del socialismo (socialdemocracia, comunismo-marxismo y nacionalsocialismo o fascismo) conciben que la propiedad debe ser colectiva, generalmente a través del Estado, tras la victoria del proletariado en la lucha de clases, y propugnan una economía planificada que se sustenta en la priorización de la producción.

Por último, el ecologismo [4] (vértice superior) es una ideología originada a lo largo de los años 60 del siglo XX, teniendo como hitos principales la publicación de Primavera silenciosa (1962) de la estadounidense Rachel Carson [5] y los movimientos sociales iniciados en el París de 1968 [6]. De esta manera, nació en un momento en que el modelo social del siglo XIX, basado en una dualidad entre burgueses y obreros, se había desvanecido en una nueva realidad social. Así, tras la mixtura de la mayor parte de ambos colectivos a causa del desarrollo del estado de bienestar, se configuró una mayoritaria clase media, conformada por pequeños y medianos empresarios y por trabajadores con recursos.

El ecologismo propugna un equilibrio racional entre el colectivo humano y su entorno natural para asegurarse la perpetuidad de la especie y una calidad de vida digna. Para esto, el ecologismo defiende una economía sostenible, basada en la generación de riqueza en sectores escogidos por su potencialidad de beneficio social y por su respeto al entorno, del que dependemos totalmente. Al tener en cuenta que el crecimiento es limitado, se defiende una economía antiproductivista, anticonsumista, sostenible y global, gracias a la cual nosotros y las generaciones futuras tengan recursos a perpetuidad bajo un principio de solidaridad a nivel planetario.

Para lograr este objetivo paulatinamente, el ecologismo está formado por varios componentes ideológicos:

  • El medioambientalismo defiende recuperar el equilibrio del entorno natural luchando contra las agresiones que sufre por parte de los seres humanos: gases invernadero, vertidos, deforestación, incendios forestales, polución, lluvia ácida, contaminación genética, etc.
  • El animalismo patrocina los derechos de los animales porque estos tienen capacidad de padecimiento y sufrimiento, reivindicando que los animales queden libres de tortura y sometimiento por parte de los humanos [7].
  • El “renovabilismo energético” propugna el uso de fuentes de energía inagotables y no contaminantes: solar, eólica, hidráulica, mareomotriz, etc.
  • El “antinuclearismo” está en contra de la presencia de elementos radiactivos nucleares en el entorno humano y medioambiental por los graves peligros físicos y naturales que provoca en la salud y en el entorno, exigiendo el abandono de la tecnología nuclear como energía (centrales nucleares) y como armamento (bombas nucleares) [8].
  • El decrecimiento o acrecimiento busca la disminución regulada y racional de la producción económica a favor de la eficiencia, la sobriedad, la cooperación, la redistribución, la relocalización, la autoproducción, la reutilización y el reciclaje [9].
  • El pacifismo reivindica, a favor de la paz, la desaparición de todo tipo de agresión violenta entre pueblos y personas y, como garantía, la educación de las generaciones futuras en principios de no violencia.
  • La solidaridad global persigue la mejora de la calidad de vida de los seres humanos a nivel planetario para que tengan cubiertas sus necesidades básicas y complementarias (agua, alimento, educación, sanidad), y se les respeten sus derechos como personas. Tiene como referencia los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de Naciones Unidas: erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir enfermedades graves (VIH-SIDA, malaria), garantizar el sustento del medio ambiente, y fomentar una asociación mundial para el desarrollo humano [10].

También es de destacar que, de entre estas tres ideologías, el ecologismo es la única cuyas propuestas están focalizadas al mismo tiempo al ámbito rural y al urbano, puesto que el liberalismo y el socialismo se dirigen exclusivamente a poblaciones y problemas urbanos.

Aparte de las tres ideologías identificadas y descritas, existen otras que se forman de la combinación de principios pertenecientes a las tres anteriores o que se orientan hacia intereses combinados por dos de las ideologías principales. Así, nos encontramos con el socioliberalismo, el agrarismo, el ecosocialismo y el socioecologismo (ver figura 2).

Figura 2. Triángulo de las ideologías del siglo XXI al completo

Figura 2. Triángulo de las ideologías del siglo XXI al completo

El socioliberalismo, liberalismo social, nuevo laboralismo o tercera vía [11] (centro del lado inferior de la figura 2) apareció en los años 90 del siglo XX en Reino Unido como alternativa al liberalismo, y sobre todo a la corriente neoliberal, tras la debacle del socialismo con la caída del bloque comunista liderado por la Unión Soviética. En una simbiosis del liberalismo y del socialismo se postula la existencia del libre mercado, sin interferencia alguna por parte del Estado, al mismo tiempo que se apuesta por la defensa de los derechos sociales con el objetivo de garantizar el estado del bienestar. Actualmente, viviendo en la crisis de 2008, esta ideología está puesta en cuestión, acusada de haber fracasado en el equilibrio de ambos elementos: economía de mercado y derechos sociales [12].

El agrarismo (lado derecho) tiene un antedecente destacado en la fisiocracia francesa del siglo XVIII, la cual propugnaba que en la producción de la tierra, impulsada por inversiones de capital privado de su único propietario, no hubiese intermediarios, especialmente el Estado [13]. En cierta manera, la fisiocracia era el liberalismo del campo. En los siglos XIX y principios del siglo XX, esta ideología condujo al agrarismo [14], el cual defendía la propriedad privada de la tierra frente a los intereses de la burguesía urbana favoreciendo a los grandes latifundistas, relegando a los pequeños y medios terratenientes e ignorando a arrendatarios y jornaleros. En España el agrarismo tuvo cierta relevancia en los años 30 del siglo XX con diputados en las Cortes [15], los cuales apoyaban a la CEDA (derecha liberal), e incluso crearon su proprio partido, el Partido Agrario Español [16]; pero tras la Guerra Civil esta ideología fue absorbida por el franquismo y pervive hoy en día en el Partido Popular. Principalmente el agrarismo no ha tenido rival en el campo por incomparecencia hasta el nacimiento del ecologismo, ya que tanto el liberalismo como el socialismo son corrientes de pensamiento de ámbito exclusivamente urbano y semiurbano.

El ecosocialismo [17] (lado izquierdo) es una ideología nacida a finales del siglo XX y principios del siglo XXI y que aplica al pensamiento socialista postulados propios del ecologismo, fundamentalmente el medioambientalismo, la apuesta por las energías renovables y la repulsa antinuclear. De esta manera, mantiene la dicotomía conceptual de una sociedad fragmentada en empresarios y trabajadores, y defiende la lucha socialista contra el liberalismo incorporando la preocupación por la crisis ecológica, achacada exclusivamente a las políticas derivadas de la ideología rival.

El socioecologismo o ecologismo social [18] (lado izquierdo), surgido en los años 60 del siglo XX en los Estados Unidos y, por tanto, a la par que el ecologismo [19], añade a los principios ecologistas el interés por los derechos sociales. Por influencia del socialismo, considera que en una sociedad equitativa una persona no puede ser dominada por otra persona y que, de lograrse esta igualdad, se evitará la crisis ecológica, la cual es inseparable de la crisis económica y social.

Figura 3. Líneas de las formas actuales de decisión y aplicación de medidas (progresismo a la izquierda y conservadurismo a la derecha)

Figura 3. Líneas de las formas actuales de decisión y aplicación de medidas (progresismo a la izquierda y conservadurismo a la derecha)

Independientemente de las ideologías, que conforman el fondo, los grupos humanos pueden organizarse de diversos modos para la decisión de las políticas a implantar y pueden aplicarlas de distinta manera ante el conjunto de la sociedad (ver figura 3). Así, en el ámbito de las formas, nos encontramos dos oposiciones: entre la verticalidad y la horizontalidad y entre el autoritarismo y el libertarismo. En la primera dualidad los grupos organizados verticalmente toman los acuerdos en la cúpula dirigente, quien redirige las decisiones ya adoptadas a las bases para su obligatorio refrendo como mero trámite de apoyo, mientras que los grupos horizontales aprueban las decisiones de forma consensuada estando presentes todos los integrantes del colectivo en el momento del acuerdo. Con cierta semejanza a este primer binomio, cualquiera de las ideologías puede ser desarrollada en políticas que deben ser asumidas por la población de forma dictatorial o totalitaria; pero también pueden ser consensuadas y debatidas en fórmulas democráticas y participativas con el conjunto de la sociedad para que sean aprobadas o rechazadas de forma colegiada y comunitaria teniendo en cuenta la libertad del individuo. Evidentemente existen posturas intermedias y graduales.

Los grupos humanos que toman las decisiones en común y las aplican con el acuerdo de la sociedad deben ser consideradas progresistas, también calificables como de izquierdas, por adoptar fórmulas más novedosas y avanzadas en el progreso histórico, a diferencia de las organizaciones verticales y totalitarias, identificables como conservadoras y de derechas, por seguir tradiciones anticuadas.

Como segunda parte de este estudio, teniendo presentes las clasificaciones de ideologías (fondo) y de toma de decisión y aplicación de propuestas (forma), se puede dilucidar en ellas la situación de EQUO y de sus miembros.

La ideología de este joven movimiento-partido abarca todas las corrientes de pensamiento verdes: el ecologismo, el socioecologismo y el ecosocialismo. Realmente entre las dos primeras no hay apenas diferencias, puesto que no hay ecologista en EQUO que no esté preocupado por los asuntos sociales y los derechos humanos. Así pues, EQUO ha sido el resultado de la unión de dos elementos: por un lado, un ideario ecologista y socioecologista con partidos [20], como los que conformaban la Confederación de Los Verdes (LV) [21], y con personas particulares, como Juan López de Uralde [22] o Alejandro Sánchez [23]; y por otro lado, un pensamiento ecosocialista con partidos, como Iniciativa del Poble Valencià (IdPV) o la mallorquina Iniciativa Verds (IV) [24], y con personas particulares, como Inés Sabanés o Reyes Montiel [25]. Entre estos últimos también se encuentra el socio catalán de EQUO, esto es, Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) [26]. Asimismo, ambos partidos se encuentran bajo el amparo del Partido Verde Europeo, federación de partidos europeos ecologistas y ecosocialistas a la que pertenece EQUO como miembro en curso [27] e ICV como miembro de pleno derecho.

De esta manera, EQUO cubre ideológicamente el vértice superior y el lado de la izquierda en el esquema triangular que he dado a denominar como “Triángulo de las ideologías del siglo XXI” (ver figura 4).

Figura 4. Área de EQUO en el “Triángulo de las ideologías del siglo XXI”

Figura 4. Área de EQUO en el “Triángulo de las ideologías del siglo XXI”

En cuanto a las formas, EQUO se organiza internamente de una forma horizontal como manifestación del sistema de democracia participativa que quiere en las instituciones políticas y en la sociedad. Las decisiones en EQUO se toman de forma consensuada, tanto por sus socios como por sus simpatizantes, tras haberse producido debates a través de Internet (EQUOmunidad Virtual y foros propios creados por los grupos territoriales) y en asambleas presenciales [28].

Para la sociedad, EQUO también quiere que las decisiones a adoptar se alcancen mediante fórmulas de debate y de consenso en un sistema de democracia participativa en sustitución de una democracia representativa. Así, como primer paso, reivindica un sistema electoral justo e igualitario bajo la consigna de una persona, un voto [29].

Por último, queda resolver la gran cuestión que se plantea mucha gente de dentro y fuera del movimento-partido: ¿EQUO es de izquierdas o de derechas? Para poder conseguir una respuesta correcta hay que tener claro en primer lugar que entendemos por “izquierda” y por “derecha” en política. A lo largo de este artículo se ha podido ver que estos dos términos son polisémicos y hacen referencia a distintos conceptos. Así, en materia ideológica, izquierda es igual a socialismo, mientras que derecha hace referencia a liberalismo. En cambio, en materia de organización (relación interna) y de desarrollo de políticas con la ciudadanía (relación externa), izquierda es sinónimo de horizontalidad y libertarismo y, por tanto, también de progresismo, mientras que derecha es lo mismo que decir verticalidad y autoritarismo y, por ende, conservadurismo. De esta manera, cabe la posibilidad, por ejemplo, de que exista un partido ideológicamente de izquierdas por ser socialista y, al mismo tiempo, sea organizativa y gubernativamente de derechas por tomar sus decisiones en una cúpula dirigente, distinguida de la base militante como elemento contrapuesto, y por aplicar sus medidas políticas desde el poder sin contar de forma absoluta con el criterio de la ciudadanía.

Así pues, teniendo en cuenta estas nociones de identificación política, en lo ideológico EQUO no es de izquierdas ni de derechas, ya que rompe el viejo esquema de la dualidad socialismo-liberalismo, y se sitúa por encima, en el vértice superior del triángulo por ser ecologista, pero también al mismo tiempo se encara hacia la izquierda a través del socioecologismo y del ecosocialismo. Aquí se encuentran los dos conocidos pilares ideológicos de EQUO: lo ecológico y lo social. En cuanto a las formas democráticas, por las posturas progresistas de horizontalidad interna y de libertarismo externo, EQUO se ubica clara y categóricamente en la izquierda [30].

Notas

[1] Existen muchas obras sobre cada una de las ideologías analizadas en el presente estudio, por lo que siempre trataré de citar estudios que se puedan consultar a través de Internet y estén en castellano para poder ser consultados prestamente. Para el liberalismo-capitalismo se encuentra de libre acceso Fernández Alarcón, P. M., De “lo Político” a “la política”. Liberalismo: el otro límite de la legitimidad, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2003 (<http://eprints.ucm.es/tesis/fsl/ucm-t26660.pdf>).

[2] Esta contraposición no es total. La aristocracia empezaba a obtener pingües beneficios en los negocios de mercado realizados con los burgueses, puesto que estaban en un proceso de fusión con este colectivo social, concluido a lo largo del siglo XIX. Así se puede comprender cómo fue posible que aristócratas apoyaran los movimientos liberales financiando a sus intelectuales o dando su aprobación en ámbitos de toma de decisión política, y que reyes (aristócratas al igual que el resto) potenciaran políticas orientadas al liberalismo. Los únicos sectores sociales que quedaban totalmente al margen en un principio eran la Iglesia, que en el siglo XX se congració con el liberalismo al involucrarse en sus negocios, y el pueblo, del que parte, también en el siglo XX, consiguió una forma de promoción social para pasar rápidamente de las capas bajas a cotas medias e incluso altas.

[3] Al igual que para el caso del liberalismo hay un amplísimo abanico de estudios y análisis. En Internet y en lengua castellana, se puede consultar Huerta de Soto, J., Socialismo, cálculo económico y función empresarial, Unión Editorial, Madrid, 2001 (<http://www.fcjs.urjc.es/httpddoc/Huerta-Soc.pdf>).

[4] Sobre la descripción del ecologismo, recomiendo encarecidamente el ensayo de Marcellesi, F., “Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde”, Cuadernos Bakeaz, n. 85, 2008 (<http://pdf.bakeaz.efaber.net/publication/full_text/102/CB85_maqueta_pdf.pdf>). Sobre la terminología para designar a la ideología del movimiento verde, prefiero utilizar “ecologismo” en lugar de “ecología”, denominación que reservo para la ciencia desarrollada por los ecólogos.

[5] Esta obra tuvo un gran impacto en la mentalidad de la ciudadanía estadounidense al concienciarla sobre los graves peligros de la industria química, concretamente los pesticidas, en el medio ambiente.

[6] Marcellesi, 2008, pp. 3-4

[7] Singer, P., Liberación animal, Trotta, Madrid, 1999

[8] VV.AA., Una energía sin futuro. Desmontando las mentiras de la energía nuclear, Greenpeace España, 2008 (<http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/cambio_climatico/una-energ-a-sin-futuro-desmon.pdf>)

[9] Latouche, S., La apuesta por el decrecimiento: ¿Cómo salir del imaginario dominante?, Icaria, Barcelona, 2008

[10] VV.AA., Objetivos de desarrollo del Milenio. Informe 2010, Organización de las Naciones Unidas, 2010
(<http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/pdf/MDG_Report_2010_SP.pdf>)

[11] Giddens, A., La Tercera Vía. La renovación de la socialdemocracia, Taurus, Madrid, 1998

[12] Navarro, V., “El fracaso del nuevo laboralismo y del socioliberalismo”, ATTAC Mallorca, 25 de mayo de 2010, (<http://www.attacmallorca.es/2010/05/25/el-fracaso-del-nuevo-laborismo-y-del-socioliberalismo/>)

[13] Turgot, A. R. J., Écrits économiques, Calmann-Lévy, París, 1994

[14] Distingo el agrarismo, sin adejetivos, del agrarismo social, radical o revolucionario, que se dio en Hispanoamérica a principios del siglo XX y que exigía el reparto de las tierras de los hacendados criollos entre los jornaleros mestizos e indígenas.

[15] 17 diputados de un total de 470 en las elecciones de 1931, 30 diputados en el sufragio de 1933 y 11 diputados en 1936.

[16] Gil Cuadrado, L. T., El Partido Agrario Español (1934-1936): Una alternativa conservadora y republicana, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2006 (<http://www.ucm.es/BUCM/tesis/ghi/ucm-t 29208.pdf>)

[17] “Manifiesto ecosocialista”, redactado por Michael Löwy y Joel Kovel en Francia en el año 2001. (<http://rcci.net/globalizacion/2002/fg259.htm>)

[18] Bookchin, M., La ecología de la libertad: El surgimiento y la disolución de la jerarquía, Colectivo Los Arenalejos, Móstoles, 1999

[19] El hecho de que el socioecologismo naciera de forma prácticamente simultánea al ecologismo provoca que apenas se diferencien ambas ideologías, puesto que desde su origen han estado interrelacionándose e influyéndose mutuamente.

[20] La lista de partidos que se están integrando en EQUO se encuentra en “Suma y sigue... es el momento”, también conocido como “Manifiesto 4-J”. (<http://www.equova.org/suma-y-sigue-es-el-momento/chapter/2/>).

[21] Hay que puntualizar que la Confederación de Los Verdes no se ha integrado en EQUO, sino la práctica totalidad de sus partidos miembros a través de la Coordinadora Verde: Los Verdes de Madrid, Berdeak-Los Verdes de Euskadi, Los Verdes de Andalucía, Los Verdes de Asturias, Los Verdes de Segovia, etc. La ideología ecologista de LV se recogía en sus Estatutos. (<http://www.verdes.es/imagenes/ESTATUTO_Los_Verdes.doc>)

[22] Fue director de la ONG ecologista Greenpeace en España.

[23] Fue director ejecutivo de la ONG ecologista SEO/Birdlife.

[24] La ideología ecosocialista de IdPV se recoge en “La izquierda del siglo XXI y el País Valenciano que queremos construir y vertebrar en el camino hacia el ecosocialismo” (<http://www.iniciativapv.org/delegacions/iniciativa/documents/izquierdasigloxxi.doc>), mientras que la de IV se encuentra en sus Estatutos (<http://www.iniciativaverds.org/IMG/pdf/iniciativaverds_assembleac_estatuts.pdf>).

[25] Tanto Sabanés como Montiel pertenecían a las corrientes alternativas independientes de Izquierda Unida, existentes en la federación hasta la revisión ideológica dirigida por el Partido Comunista de España en los últimos años.

[26] “EQUO-ICV Acuerdo de asociación y protocolo de relaciones” (<http://www.equova.org/download/4/>). La ideología ecosocialista de ICV se manifiesta en su definición ideológica: “Iniciativa per Catalunya Verds és una força ecosocialista, sobirana i plural” (<http://iniciativa.cat/icv/sections/definicio_ideologica>).

[27] Su incorporación oficial será en breve. Juan López de Uralde anunció en el I Congreso EQUO (Julio de 2012) el inicio de los trámites para su adhesión como miembro de pleno derecho.

[28] Como ejemplo de esta realidad, baste la manera en que se prepararon en los meses de mayo y junio de 2012 los Estatutos y demás documentos para el I Congreso EQUO (7 y 8 de Julio de 2012). Para los primeros borradores, en la EQUOmunidad Virtual se conformaron grupos de debate (Estatutos, derechos y democracia, economía y sociedad, sostenibilidad, etc.) en los que cualquier afiliado o simpatizante de EQUO podía inscribirse, entendiendo que como voluntarios se presentaran preferentemente personas con especial interés en cada tema o que por profesión o afición destacaran en cada materia. Estos grupos de debate presentaron sus borradores a la comunidad de EQUO, indicando puntos de consenso y puntos de disenso, en los cuales se marcaban las distintas disyuntivas planteadas. Estos borradores se debatieron en todos y cada uno de las entidades territoriales de EQUO para adoptar posiciones en los puntos de disenso, añadiendo nuevos de ser preciso, y para presentar enmiendas en caso de ser necesarias en los puntos consensuados por los susodichos grupos de debate. Los resultados de estos debates fueron trasladados a las Mesas de Coordinación (Madrid, Valencia, Andalucía, Cataluña, Euskadi, ...), quienes los aunaron, procesaron y gestionaron para su debate final en las Comisiones de trabajo del I Congreso EQUO, donde el conjunto de afiliados y simpatizantes debatió, consensuó y votó el redactado definitivo de los textos.

[29] En “Sus crisis, nuestras propuestas” se declara que “Desarrollo de una auténtica democracia participativa y prospectiva con máxima transparencia de las actuaciones públicas y tolerancia cero con la corrupción, y reforma electoral para que todos los votos sean equivalentes”. (<http://www.equova.org/sus-crisis-nuestras-propuestas/>)

[30] “Manifiesto de EQUO: Es el momento” se recoge lo siguiente: “EQUO, formado por personas que compartimos una trayectoria común de trabajo a favor de la sostenibilidad ambiental y la equidad social, nace con la voluntad de dinamizar un amplio movimiento sociopolítico que promueva soluciones viables a los grandes desafíos de nuestro tiempo y ofrezca un cauce de participación política a las personas que no se resignan a contemplar pasivamente esta situación. En especial, EQUO quiere ofrecerse como un espacio de acción política para las generaciones emergentes de jóvenes inquietos ante la crisis social y ambiental que azota la humanidad, dispuestos a comprometerse generosamente para encontrar individual y colectivamente soluciones de actualidad a los desafíos de nuestro tiempo. EQUO quiere conectar también con las ciudadanas y ciudadanos que aspiran a vivir de una manera distinta, que no sea tan dependiente del consumismo y la acumulación de propiedades y deudas, sino que repose en un consumo más responsable y en una mejor calidad de ocupación y de vida”. (<http://www.equova.org/el-manifiesto/chapter/3/>)

Bibliografía

Bookchin, M., La ecología de la libertad: El surgimiento y la disolución de la jerarquía, Colectivo Los Arenalejos, Móstoles, 1999

Fernández Alarcón, P. M., De “lo Político” a “la política”. Liberalismo: el otro límite de la legitimidad, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2003

Giddens, A., La Tercera Vía. La renovación de la socialdemocracia, Taurus, Madrid, 1998

Gil Cuadrado, L. T., El Partido Agrario Español (1934-1936): Una alternativa conservadora y republicana, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2006

Huerta de Soto, J., Socialismo, cálculo económico y función empresarial, Unión Editorial, Madrid, 2001

Latouche, S., La apuesta por el decrecimiento: ¿Cómo salir del imaginario dominante?, Icaria, Barcelona, 2008

Marcellesi, F., “Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde”, Cuadernos Bakeaz, n. 85, 2008

Navarro, V., “El fracaso del nuevo laboralismo y del socioliberalismo”, ATTAC Mallorca, 25 de mayo de 2010. Artículo digital consultado el 3 de junio de 2012 en <http://www.attacmallorca.es/2010/05/25/el-fracaso-del-nuevo-laborismo-y-del-socioliberalismo/>

Singer, P., Liberación animal, Trotta, Madrid, 1999

Turgot, A. R. J., Écrits économiques, Calmann-Lévy, París, 1994

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VV.AA., Objetivos de desarrollo del Milenio. Informe 2010, Organización de las Naciones Unidas, 2010

[4] Sobre la descripción del ecologismo, recomiendo encarecidamente el ensayo de Marcellesi, F., “Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde”, br /

El liberalismo o capitalismo [1] (vértice derecho de la figura 1) es una tendencia ideológica surgida en los siglos XVII y XVIII en Inglaterra, Escocia, Países Bajos, Francia y Japón para defender los intereses económicos y jurídicos de las clases burguesas urbanas frente a los de la aristocracia terrateniente, cuya base de ingresos se fundamentaba en el campo [2]. Todas las ramas del liberalismo (liberalismo clásico, liberalismo radical y neoliberalismo) comparten el mismo objetivo: la competencia por el máximo beneficio económico individual a través del mercado como terreno de juego (economía de mercado). Para ello la propiedad y el capital deben quedar en manos privadas, quedando reservado para el Estado, garante de lo público, un mero rol de árbitro al ser el elemento que asegurase el pleno funcionamiento del sistema (laissez-faire).gt;).

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