Ecofeminismo

Published on octubre 20th, 2005 | by EcoPolítica

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El feminismo ecologista: ni esencialista, ni universalista

Por Iseline

Artículo extraído de “A poil les machos!”. Publicado por Chiche! Jóvenes ecologistas, alternativos y solidarios, abril de 2005 
Traducido al castellano para EcoPolítica por Alexandre Rond

Tras un encuentro ecologista en le Morvan, percibimos que no estábamos demasiado satisfechas ni satisfechos con las teorías feministas. Este texto intenta ser una introducción para profundizar en nuestra reflexión sobre lo que puede ser un feminismo ecologista.

Tras un encuentro ecologista en le Morvan, percibimos que no estábamos demasiado satisfechas ni satisfechos con las teorías feministas. Este texto intenta ser una introducción para profundizar en nuestra reflexión sobre lo que puede ser un feminismo ecologista.

El feminismo está hoy día compuesto por dos corrientes mayoritarias: la corriente esencialista (o diferencialista) y la corriente universalista. Conviene pues resumir y criticar estas dos corrientes para poder superarlas.

  • La corriente esencialista proclama el derecho a la diferencia. Para estas “feministas”, existirían rasgos específicos femeninos complementarios a los masculinos. Por ejemplo, las mujeres serían por naturaleza más fieles que los hombres. Esta corriente busca una mayor mejora de la sociedad a través de una utilización harmoniosa de las competencias femeninas dentro de la complementariedad de los dos sexos. Esta corriente se reivindica feminista porque hace apología de los valores llamados femeninos. Estos argumentos han sido utilizados particularmente en el debate sobre la paridad política. La paridad, según lxs esencialistas, humanizaría la acción pública pues las mujeres son naturalmente más templadas y más cercanas a las realidades cotidianas, mientras que los hombres tienen una aptitud natural a la abstracción y la ideología.
  • La corriente universalista proclama el derecho a la igualdad. Reivindica la igualdad estricta de los derechos en el nombre de un principio fundacional de la República, que es la suspensión de las particularidades. Para lxs universalistxs, la diferencia biológica no puede explicar las diferencias de comportamiento y la dominación. Todas las diferencias son explicadas culturalmente. Por ejemplo, las chicas se orientan hacia carreras poco valoradas mientras que sus resultados escolares son mejores que los de los chicos. Para lxs universalistxs, este fenómeno sería el resultado de una cultura inculcada poco a poco durante la infancia y la adolescencia sobre cuáles son los oficios femeninos y los masculinos. Las luchas de lxs universalistxs están por tanto más bien orientadas hacia el derecho. Actúan sobre las leyes para llegar a la igualdad de todos y todas.

Pero el feminismo visto por estas dos corrientes tiene efectos perversos para las mujeres.

  • Al afirmar que las diferencias biológicas entre los hombres y las mujeres conforman dos tipos de seres de naturaleza diferente, lxs esencialistas justifican el tratamiento diferenciado que reciben hombres y mujeres y que excluye a las mujeres de todo lo que podría tratar de cosas feas (los asuntos de pasta, cosas demasiado abstractas, etc.)
  • Lxs otrxs piensan que las mujeres deben pelear para acceder a todas las cosas de los tíos. En resumen, que mientras la mitad de las mujeres no alcance el nivel de podredumbre de la mitad de los hombres ¡nada funcionará!

Como feminista, no puedo estar satisfecha con las posiciones esencialistas que al parecer determinan lo que debemos ser ¡por ser mujeres!

Pero como ecologista, no puedo decidirme a convertirme en una “executive woman”, este icono de lxs universalistas que ven en el trabajo de las mujeres su herramienta de liberación. ¿Queremos realmente una sociedad donde las mujeres serán luchadoras dispuestas a machacar a sus colegas masculinos para estar emancipadas? Incluso si el criterio tradicional dice que han triunfado, mis modelos femeninos no son Condoleezza Rice ni Margaret Thatcher…

La sociedad capitalista no liberará a las mujeres aunque lleguen a reunir todas las armas para luchar en igualdad con los hombres: la mayoría se mantendrá oprimida. En efecto, la competencia en el sistema capitalista liberará como mucho una pequeña parte de burguesas altamente diplomadas, dispuestas a renunciar a una parte de su vida privada (como lo hacen los hombres al dejar sus tareas privadas a las mujeres).

Muy pocas personas son capaces de conseguir una vida de amistades, cultural, familiar, afectiva trabajando a horas imposibles y en el estrés. Es por ello por lo que la sociedad ha mantenido a las mujeres en todas las tareas “privadas”, para poder liberar a sus maridos de estas obligaciones y explotarlos mejor en el trabajo para el bien de la economía y de Francia.

A menudo se habla de las mujeres con una doble jornada de trabajo. Después de la empresa, después de las faenas domésticas y familiares, se pide a las mujeres que se entretengan en continuar complaciendo a su maridito, ¡y se habla de una vida emancipada! El paso a las 35 horas podría ser un progreso para las mujeres pues serían liberadas de cuatro horas por semana para dedicarse a algo más que el trabajo, pero sobretodo también sus maridos que podrían arrimar el hombro en las tareas cotidianas.

El feminismo ecologista pasa entonces necesariamente por una re-definición del trabajo. En primer lugar, no es normal que las tareas llamadas domésticas no sean tan valorizadas como las tareas profesionales. Estoy segura que si lavar los platos conllevara tanto prestigio como ser Bill Gates, los hombres se pondrían manos a la obra y la vajilla estaría siempre como los chorros del oro.

Si, por el contrario, el trabajo económico fuese percibido como el hecho de producir cosas esenciales para nuestra vida y no un montón de cosas inútiles para que aumente el crecimiento, trabajaríamos mucho menos. El hecho de trabajar menos permitiría a todos y todas hacer todas las tareas. La búsqueda del crecimiento y de la eficacia económica ha conllevado una especialización en las tareas (el panadero hace pan, el barrendero barre, la lavandera hace la colada, etc.) Las divisiones sociales y sexuales de las tareas son la base de las jerarquías sociales y sexuales.

¡La liberación de las mujeres pasa entonces por la abolición del trabajo y de las tareas jerarquizadas!

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