Cultura Ecológica

Published on abril 22nd, 2015 | by EcoPolítica

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El sueño de Descartes

Por Gustavo del Val García

La primavera llegó tranquila aquel año. Las flores brotaron lentas. El trino de los pájaros y la suave brisa llevaron el sonido del bosque hasta el corazón del caminante. Sintió que sus pasos no sonaban igual que el pasado invierno. Las hojas y ramitas secas habían dejado su lugar a pequeños macizos de musgos, margaritas y tréboles. La tierra no estaba tan dura como unos días atrás. El camino estaba embarrado. La sensación del aire frío en los pulmones, junto al olor de la vida brotando entre las costuras del bosque, nunca habían sido tan reconfortantes.

Detuvo sus pasos y buscó entre los verdes del suelo una roca para sentarse y admirar, tranquilo, el esplendor de la foresta. Un pequeño altar sobresalía del musgo, regular, cómodo. El caminante se sentó despacio permaneciendo quieto, con los ojos cerrados, esperando a que la primavera le invadiese. Abrió la bolsa y sacó el cuaderno esperando que las palabras brotasen haciéndole justicia a aquel momento. Pasó las hojas lentamente hasta que una de las frases retuvo su mirada. ¿Cuánto durará esto? Se quedó pensativo. Pasó hacia atrás una hoja y vio que se trataba de un pequeño texto que había escrito ese mismo invierno. Comenzó a leer.

Sábado, veinticuatro de enero.

He leído el libro La Felicidad Humana, del filósofo Julián Marías. Algo más de trescientas páginas de reflexiones acerca de las vivencias humanas y anhelos de permanecer.  Según el autor la felicidad es un imposible necesario que no se puede alcanzar plenamente en el transcurso de mil vidas. Alcanzar la felicidad significa que necesitamos un mundo que no sea un puro obstáculo y recursos favorables, pero sobre todo a los demás. Para descubrirse como un yo irreductible es a través del otro como me descubro yo mismo.

A pesar de que el texto de Marías es una compilación excelsa he tratado de profundizar leyendo algunos artículos filosóficos y casi todos me llevan al concepto de calidad de vida. Entre ellos destaca el del Dr. Ruut Veenhoven titulado Calidad de Vida y Felicidad: no es exactamente lo mismo. El holandés expresa que el concepto cualitativo se compone de las calidades de la acción y el entorno y del disfrute subjetivo de la vida. La felicidad se incluye en este último significado. Se define como la apreciación completa de la vida en su conjunto.

Al hacer una revisión de la investigación sobre la felicidad se aprecia que depende de diversas cualidades del entorno vital, especialmente la riqueza, la libertad y las relaciones personales. Cita que las condiciones de vida que consideramos beneficiosas van unidas a la felicidad, como la igualdad de ingresos, el empleo y, por supuesto, la salud mental y física.

En este punto me cuestiono todo lo leído y trato de personalizar las definiciones llegando a tres conclusiones:

1º) La definición de felicidad es más extensa que la de calidad de vida. Disfrutar de una buena calidad de vida no implica ser feliz. De hecho, todos hemos conocido y oído casos de personas con una buena calidad vital y que no son felices. La felicidad es más una actitud vital mientras que la calidad es la consecución de objetivos propios. Se demuestra con la lectura de textos especializados que una vez llegado a un determinado umbral de renta la satisfacción deja de estar presente y, por tanto, hay personas menos felices.

Según el artículo Bienestar Subjetivo del Consumidor y Concepto de Felicidad de Abraham Aparicio Cabrera, las relaciones entre el consumo y el nivel de renta se pueden estudiar a través de la siguiente formulación:

Gráfica 1 Artículo Gustavo

Partiendo de los conceptos que explica el autor en ese texto sería posible establecer una vinculación entre crecimiento-decrecimiento económico y felicidad personal. Una de las conclusiones más interesantes es que, llegados a un determinado umbral, parece que el único camino con sentido para lograr la felicidad es el decrecimiento de las economías nacionales dado que es muy grande la brecha entre las aspiraciones personales y la capacidad de consumo. Así se reduciría esa distancia y los umbrales de felicidad no se verían tan afectados por los Mercados y las potencias de consumo.

2º) Todos los textos leídos plantean una visión demasiado abstrusa y especializada para que los profanos podamos estar al mismo nivel de debate. Entre nuestras prioridades figuran objetivos como la salud, la familia, el trabajo…No nos preocupan demasiado las definiciones académicas (o academicistas) de los sentimientos y las vivencias personales. Se trata de sentirlos y vivirlas.

3º) Los dos conceptos se estructuran de acuerdo al entorno y no sólo al familiar sino también al ambiental. ¿Cómo es posible ser feliz o tener una buena calidad de vida en un Medio Ambiente hostil como el que tenemos actualmente?

En torno a estos tres puntos se estructura todo aquello que resulta comprensible y lo incomprensible e imposible, lo que no. A su vez, esos parámetros resultan modulados por cada grupo social e incluso por cada individuo, dando lugar a las mentalidades de grupos, mentalidades profesionales, etc.., y a las mentalidades individuales. Hay tantas definiciones de felicidad como personas sobre la Tierra.

Dentro de una cultura y un lenguaje ordinarios, surgieron las ciencias como controles de calidad del conocimiento, como procedimientos para asegurar que sólo se adquirirían conocimientos verdaderos. Ese era el sueño de Descartes.

¿Cómo no relacionar entonces Medio Ambiente y Felicidad? Solo la Ciencia, en su sentido más preciso y estandarizado podrá responder a esta pregunta. Al ritmo actual de consumo de recursos la Tierra tiene los días contados. Tal vez no somos conscientes de la finitud de los mismos o pensamos en su regeneración como algo “rápido” pero se trata de una idea equivocada. El materialismo no es el camino hacia la felicidad. Las sociedades ricas demuestran que quienes creen que el dinero es muy importante cuentan con una menor satisfacción vital (Fig. 1, Tabla 1).

Únicamente es posible disfrutar de una vida feliz cuando nuestro entorno está sano y con las políticas actuales en materia ambiental no lo estamos consiguiendo. Muchas veces olvidamos que nuestros políticos están ahí porque los hemos elegido nosotros y tienen la obligación de servir a los intereses de la mayoría. Debemos desterrar la apatía y el conformismo siendo personas activas integradas en una Sociedad activa. No podemos permitir que, teniendo la tecnología necesaria y los medios para utilizarla, aquellos que toman las decisiones para su puesta en servicio no estimen su uso como algo viable. Toman las decisiones desde una perspectiva electoral olvidándose de los intereses de las personas a las que gobiernan. Es una atrocidad que una Sociedad heredera de los vicios y virtudes de las anteriores no solo no sea capaz de solucionar el problema sino que, con su falta de acción, contribuya a agrandar el problema con el que se encontrarán nuestros descendientes. Una redistribución de los compromisos presupuestarios, concediendo a la protección del Medio Ambiente y al uso racional de recursos la importancia necesaria, podría frenar la caída en desgracia de la Tierra. No se trata de una regresión en términos de calidad de vida sino una transformación fundamentada en las prioridades como seres vivos que forman parte de un ecosistema llamado Gaia.

El caminante cerró su cuaderno, pensativo y con la mirada triste, se levantó del pequeño altar. Se ajustó el sombrero. Unas pesadas nubes aceradas habían invadido el cielo amenazando con una de esas lluvias oportunas que limpian los pensamientos más oscuros. Una ligera brisa del Sur agitaba las ramas cuajadas de brotes produciendo un sonido blanco esperanzado. Las criaturas del bosque hablaban a través de los árboles, de lado a lado de la senda que el caminante, con paso firme, recorría hacia un solitario rayo de Sol que se filtró entre las tinieblas.., y sonrió esperanzado. Todo puede cambiar.

Notas

[0] La imagen destacada corresponde al “Monumento Natural de las Sequoias del Monte Cabezón” (Cabezón de la Sal, Cantabria) y ha sido realizada por Francisco Tazón Vega. La utilización de la misma en el presente artículo no tiene ningún propósito comercial. Enlace: http://www.paisajesfotograficos.com/wp-content/uploads/galleries/post-385/img_1650.jpg

ANEXOS

Gráfica 2 Artículo Gustavo

Fig. 1. Satisfacción Vital y Económica en relación con los ingresos familiares en países ricos y pobres. Datos de estudiantes universitarios de nueve países.

Gráfica 3 Artículo Gustavo

Tabla 1. El ingreso nacional y la satisfacción con la vida media de la nación.

Bibliografía

Avons-nous besoin d’une éthique environnementale?; Catherine Larrère, Les philosophies de l’environnement, Paris, PUF, collection « Philosophies », 1997.
Bienestar Subjetivo del Consumidor y Concepto de Felicidad; Abraham Aparicio Cabrera. Nueva Época, Año 24 Nº67. Septiembre-Diciembre 2011.
Construyendo nuestra felicidad para ayudar a construirla; María Rosario Fernández Domínguez. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 66 (23,3) (2009), 217-230.
Creencias y conductas ambientales, liberalismo económico y felicidad; Emilio Moyano-Díaz, Felipe A. Cornejo, Ismael Gallardo. Acta Colombiana de Psicología 14 (2): 69-77, 2011.
Economía y felicidad; María Concepción Tavares. Revista de la Cepal N° 42. Santiago de Chile Diciembre de 1990. pp. 235-246.
La Felicidad Humana; Julián Marías, Alianza Editorial (2005).
La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo; Gilles Lipovetsky Traducción de Antonio-Prometeo Moya. Ed. Anagrama, S. A., 2007.
La Inteligencia Emocional y el estudio de la felicidad; Pablo Fernández Berrocal, Natalio Extremera. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 66 (23,3) (2009), 73-108.
Las adicciones civilizatorias: consumo y energía. ¿Caminos hacia la felicidad?; Antonio Elizalde Hevia. Presentación hecha en Seminario “Necesidades, economía sostenible y autocontención” realizado en Madrid el 13 de diciembre de 2007 y organizado por ISTAS, CSIC y CIP-Ecosocial.
Le concept d’Anthropocène et son contexte historique et scientifique; Jacques Grinevald Séminaire du 11 mai 2012. Institut Momentum.
Les trois scénarios de l’écologie. Fondamentaliste, autoritaire ou démocratique?; Dominique Bourg. Ingénieries – EAT – 1997. Prospective et environnement – p 5 à 16.
Lo que sabemos de la felicidad;  Ruut Veenhoven, Erasmus University Rotterdam, Paises Bajos In: León Garduno Estrada, Bertha Salinas Amescua & Mariano Rojas Herrera (coordinatores), Calidad de vida y bienestar subjetivo en México, Plaza y Valdés, S.A. de C.V., México, ISBN 970-722-398-7, pp.17-56.
Measuring quality of life: economic, social, and subjective indicators; Ed Diener, Eunkook Suh. Social Indicators Research 40: 189–216, 1997. Kluwer Academic Publishers.
‘Qualita’ della vita e felicita’, G. De Girolamo y col. (eds); Dr. Ruut Veenhoven.  Centro Scientifico Editore, 2001, Torino, Italia pp. 67-95.
Politics, Markets, and Life Satisfaction: The Political Economy of Human Happiness; Benjamin Radcliff. American Political Science Review Vol. 95, No. 4 December 2001.
Who Is Happy?; David G. Myers and Ed Diener. Psychological Science, Vol. 6, No. 1 (Jan., 1995), pp. 10-19

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