Diversidad Sexual y de Género

Published on enero 18th, 2015 | by EcoPolítica

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La diversidad afectivo-sexual y de género en el ecologismo. ‘Nuevas’ realidades

Por Marc G. Olabarría [1] 

Artículo también publicado en el blog del autor La Realidad Escondida

El ecologismo es una ideología reciente, transformadora y transgresora. El ecologismo actual me recuerda a los primeros años del feminismo y a los primeros años del activismo LGTB+. Pero aunque se ha trabajado el (eco)feminismo en el ecologismo, muy poco o nada se ha trabajado de la diversidad afectivo-sexual y de género en esta ideología. ¿Cómo se relaciona el ecologismo con la homosexualidad, la bisexualidad o la pansexualidad? ¿Cómo se relaciona el ecologismo con la transexualidad, la identidad transgénero, bigénero, intergénero o genderqueer? ¿Cómo podemos descubrir estas relaciones?

Basándome en la «Carta de los ‘Global Greens» de Canberra en 2001, ecologismo tiene 6 principios fundamentales:

  1. La sabiduría ecológica: el ecologismo reconoce a los seres humanos como parte del mundo natural y respeta los valores específicos de todas las formas de vida, incluyendo a las especies ‘no humanas’.
  2. La justicia social: el ecologismo afirma que la llave para ésta es la distribución equitativa de los recursos sociales y naturales, tanto global como localmente, para satisfacer incondicionalmente las necesidades humanas básicas y para asegurar que todos los ciudadanos gozan de oportunidades plenas para su desarrollo personal y social.
  3. Democracia participativa: el ecologismo busca aspirar a una democracia en la que todos y cada uno de los ciudadanos tengan el derecho a expresar sus puntos de vista libremente y tengan la posibilidad de participar directamente en las decisiones que afecten a sus vidas, para la mejora de un poder y una responsabilidad local y regional de forma municipalista.
  4. La NO violencia: el ecologismo y los ecologistas declaran su compromiso con ésta y el pacifismo. El ecologismo representa la búsqueda de una cultura de paz y cooperación entre los Estados con una base de seguridad global no impuesta de forma militarista (como habría denunciado nuestra gran Petra Kelly) sino desde la cooperación, la igualdad y el respeto a los derechos humanos.
  5. La sostenibilidad: el ecologismo reconoce por encima de todo las limitaciones de nuestro propio planeta para la expansión material de la sociedad humana dentro de la biosfera. Llama a la utilización y la promoción de los recursos renovables, la precaución con los recursos ‘no renovables’ y el uso responsable de éstos. La sostenibilidad es algo imprescindible para el ecologismo y nos intenta concienciar sobre la incoherencia de la búsqueda del crecimiento continuo del consumo, el aumento de la población y la inequidad material.
  6. Respeto a la diversidad: el ecologismo honra la diversidad se presente en la forma en que se presente: cultural, lingüística, étnica, sexual, religiosa, espiritual… dentro del contexto de responsabilidad individual hacia todos los seres (respetando los derechos humanos de cada cual). Se debe defender el derecho de todas las personas a la no discriminación, garantizando su dignidad, salud corporal y bienestar espiritual. El ecologismo también se compromete a la construcción de relaciones interpersonales respetuosas, positivas y responsables.

Aunque resulte repetitivo o redundante, la característica más representativa de la diversidad es su propia diversidad, y como tal, se puede aplicar a todos y cada uno de los contextos de casi todas las sociedades existentes. Es por ello que considero que la diversidad afectivo-sexual y de género, que es el área que trabajo como activista LGTB+, se puede aplicar a cada uno de los puntos que forman las bases del ecologismo. Buscando las relaciones entre ecologismo y diversidad afectivo-sexual y de género, se pueden incluso crear nuevos caminos de promoción del respeto a los derechos humanos y de la igualdad real entre cada individuo de nuestra especie.

La diversidad afectivo-sexual está implícita en la sabiduría ecológica ya que, todos los seres humanos independientemente de su orientación o de su identidad de género, formamos parte del mundo natural, dependemos de los recursos del planeta y tenemos el derecho a exigir que los ecosistemas y la biodiversidad de los que dependemos o aunque no dependamos de ellos, sean preservados y no destruidos por la acción humana. Intrínsecamente a la sabiduría ecológica está el respeto a la vida no humana en la forma en la que se presente y la garantía de que su forma de vida no esté afectada por el ser humano.

La diversidad afectivo-sexual también está implícita en la justicia social. No implica únicamente la redistribución equitativa de los recursos, sino que todos los seres humanos, respetando el primer principio ecologista, tenemos derecho a que todas nuestras necesidades básicas queden cubiertas y de que se nos brinden oportunidades para nuestro desarrollo personal y social. ¿Que actualmente no se respetan los derechos humanos de miles de personas? Por supuesto, pero ello nos debe proporcionar aún más fuerza para luchar en contra de estas vulneraciones. La justicia social abarca desde la prevención del analfabetismo a la erradicación de la pobreza contra el beneficio interesado de otras personas, al igual que unos mercados económico-político-sociales a los pies de las personas en vez de las personas a los pies de éstos. El capitalismo es el mecanismo productor del sufrimiento y las desigualdades, y con éstas, la discriminación y la vulneración a los derechos humanos.

La diversidad afectivo-sexual y de género es imprescindible en una democracia participativa. Mientras que en una democracia ficticia ésta podría verse como un impedimento para la igualdad real (una mayoría vota libre y democráticamente en contra una minoría), una democracia participativa y representativa es el único mecanismo para el surgimiento de una sociedad ejemplar. Mientras que en falsas democracias o en gobiernos totalitarios, como lo es actualmente Cuba o la dictadura genocida de Hitler, todo índice de diversidad queda erradicado y censurado, en democracias participativas, nada es censurable mientras respete los derechos humanos y tenga principios igualitarios. Es por ello que las personas con identidades diversas por orientación sexual e identidad de género podemos y debemos aprovechar la primera oportunidad que tenemos en la historia para convencer a todas las sociedades de la ‘no necesidad’ heterosexual, cisexual y/o cisgénero (identidades explicadas en mi artículo De “cis”es, “trans”es, y otras enrevesadas confusiones), caminando hacia el respeto y la igualdad plena de dicha diversidad con el resto de la sociedad. Así mismo, el deber de aquellos seres humanos que formen parte de una democracia participativa es de denunciar todos aquellos argumentos que no respeten los derechos humanos o no sean igualitarios: machismo, LGTB+fobia, racismo, clasismo, xenofobia, actitudes fóbicas hacia la diversidad funcional o al derecho de espiritualidad o de fé.

Los LGTB+s somos buenos conocedores del principio de la NO violencia. Debemos ser conscientes de que aún existe y persiste la ignorancia en los mecanismos de denuncia a las instituciones y a los cuerpos policiales de cualquier discriminación y violencia física o verbal, y cuando no existe tal ignorancia, hay vergüenza de denunciar las agresiones por ser maricón, bollera, bisexual, transexual… Nuestra comunidad ha experimentado a lo largo de más de 2.000 años la marginación, la represión, el odio, la vergüenza, los tabúes, las barreras y las limitaciones impuestas por esa mayoría silenciosa por ser quienes somos, reivindicando el derecho a no tener que interpretar un papel heterosexual/cisexual/cisgénero que no nos representa ni nos representará nunca. ¡No cambiaríamos ni aunque tuviésemos la posibilidad porque somos quienes somos! Sin lo que nos hace ‘nosotros’, dejaríamos de ser quienes somos y perderíamos nuestra identidad.

El principio de sostenibilidad está totalmente impregnado con las realidades de la diversidad afectivo-sexual y de género o comunidad LGTB+. Mientras que el principio se centra en las limitaciones de nuestro planeta, la utilización consciente y responsable de nuestros recursos y la incitación al decrecimiento (como bien dijo Rafael del Peral Pedrero en su artículo Reflexiones sobre el consumo. Crítica a la destrucción creativa), la sostenibilidad desde mi punto de vista puede abarcar más espacios y reapropiárselos de acuerdo a los propios principios del ecologismo como el acceso a los mecanismos de adopción. Como dije en mi artículo La importancia de las personas LGTB+ para un futuro sostenible, las personas LGTB+ podemos ser la clave para una humanidad sostenible, respetuosas con los derechos humanos y denunciando la falta de respeto a éstos, siguiendo y fomentando una vida de acuerdo a los principios ecologistas. Deberíamos promover una sostenibilidad en cuanto a número de humanos en nuestro planeta, que no necesite de guerras, desigualdades, terrorismo y fundamentalismo y/o genocidios para su auto-regulación. También, desde mi punto de vista, deberíamos acceder más a menudo desde todo el registro de diversidad familiar a las adopciones más que a la reproducción, debido a la enorme sobrepoblación que nos supone o nos supondrá un conflicto a medio plazo.

Por último, el respeto a la diversidad cultural, lingüística, étnica, sexual, religiosa y espiritual. Como parte de la comunidad LGTB+ que soy, entiendo perfectamente la discriminación y los mecanismos de ésta desde la vergüenza, el miedo, la ignorancia y el odio. Es por ello que me resulta más fácil sensibilizarme con otras comunidades reprimidas e intentar que juntas avancemos hacia la igualdad real respetando y haciéndonos respetar por ser quienes somos. Todas y cada una de las personas que hemos vivido y existido, tenemos y experimentamos la diversidad incluso cuando no somos conscientes de ello. Es por ello que la ideología del ecologismo no es diferente en la experimentación y la permeabilidad a la diversidad y la protección de la misma y de sus derechos. Debemos trabajar sin descanso contra todo lo que reprima a la diversidad mediante barreras, miedos, vergüenzas, tabúes o incluso heteronormas. Si bien la diversidad impregna a la sociedad en su conjunto, en el ecologismo como ideología representa un pilar imprescindible y es uno de sus seis principios fundamentales, por lo que deberíamos fomentar el discurso y el desarrollo de teoría LGTB+ dentro de ésta ideología. Es ahora el momento de seguir forjando el camino de la diversidad, celebrando y reivindicando la igualdad y el respeto de toda la ciudadanía entre sí.

Por todo ello el ecologismo tiene inscrito en su ADN desde que naciera a finales del siglo XX, la defensa y lucha por los DD.HH. y estos incluyen los de las personas LGTB+. Esta defensa se hace en todo el planeta sin fronteras ni limitaciones, porque ninguna ideología es más abanderada que el ecologismo de la justicia, de la equidad y de la diversidad en todas las facetas y áreas. Ninguna ideología ha abogado y defendido la diversidad sexual y de género como el ecologismo.

Notas

[1] Coordinador del Área de Diversidad Sexual y de Género de EcoPolítica.

 

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