Relaciones Internacionales

Published on noviembre 4th, 2012 | by EcoPolítica

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Perfil de Jill Stein, candidata verde a la presidencia de Estados Unidos 2012

Por Lucas Manetti [1]

Artículo publicado en la web de la Comisión Transnacional de Europe Écologie-Les Verts [2]
Traducido al castellano para EcoPolítica por Carlos Alberto Martins [3]

El bipartidismo estadounidense es tan pronunciado que en la carrera a la Casa Blanca raros son los medios de comunicación que mencionan candidaturas de terceros partidos. A lo sumo, éstos son relegados a la columna de las anécdotas de campaña. Al punto de que Jill Stein, candidata del Green Party of the United States (GPUS) es poco conocida del gran público en Estados Unidos. En Europa ignoramos hasta la existencia del GPUS. La elección presidencial estadounidense es por lo tanto ocasión de encender un foco sobre el movimiento ecologista estadounidense y sobre su candidata que, si no dispone de los colosales medios de los candidatos republicano y demócrata, tiene argumentos para debatir en una campaña donde los temas de medio ambiente son totalmente ignorados.

Biografía de la candidata

Jill Stein ha sido elegida candidata del GPUS a la elección presidencial estadounidense después de una primaria organizada en el seno del partido, que cuenta con unos 300.000 miembros. Esta pediatra de 62 años ha tomado el relevo de Ralph Nader, candidato del GPUS en 1996, 2000, 2004 y 2008. Su carrera le ha llevado a estudiar las consecuencias sanitarias del medio ambiente sobre el ser humano y es por lo tanto de una manera muy natural que fue contactada por el Green Party en 2002 para ser candidata de los ecologistas a la elección del Gobernador de Massachussetts. En un debate televisivo organizado en el marco de esta campaña cruzó su dialéctica con… Mitt Romney.

Dificultades para imponerse en los grandes medios estadounidenses

Hoy, es precisamente el derecho a un tal debate y a una presencia mediática equitativa lo que reivindica Jill Stein. Si el principio de igualdad del tiempo de palabra impuesto por el CSA ha causado controversia en nuestro país la pasada primavera, hay que reconocerle el mérito de actuar como freno del bipartidismo que implica en gran medida un escrutinio uninominal mayoritario a dos vueltas. Porque los debates Obama/Romney y Biden/Ryan recientemente transmitidos por las cadenas estadounidenses de TV están estrictamente encuadrados por las reglas muy estrictas de la Comisión sobre los debates presidenciales. Según éstas, “sólo los candidatos que tengan un 15% de intención de voto en cinco diferentes institutos de sondeos pueden pretender participar en el debate”. Debe tenerse en cuenta que esta Comisión es cualquier cosa menos independiente, porque es el fruto de un acuerdo entre dirigentes republicanos y demócratas de 1988.

De hecho, Jill Stein debe hacer frente hoy día a un problema de difícil solución: para obtener ese 15%, tendría que ser más reconocida, pero para conseguir esa popularidad, una fuerte exposición en los medios es indispensable. Un círculo vicioso para los pequeños candidatos que amarra aún más el duopolio republicano-demócrata.

Además, la candidata del Green Party debe arreglarse con un presupuesto extremadamente limitado, del orden de un millón de dólares. Una suma que hay que comparar con los 181 millones levantados por Obama sólo en el mes de septiembre, y los 111 millones conseguidos por Romney en agosto. Stein reivindica orgullosamente el hecho de no depender de ninguna financiación de sociedades privadas para su campaña. Y no duda en atacar a Obama y Romney por este tema, comparando sus campañas a operaciones de relaciones públicas patrocinadas por las grandes empresas estadounidenses.

Una candidata próxima al movimiento Occupy

Este presupuesto raquítico y la ínfima exposición mediática que sufre Jill Stein explican sin duda en parte el acercamiento entre el GPUS y el movimiento Occupy, nacido hace un año en Wall Street. Compartiendo valores comunes, en particular en materia de descentralización del poder político y también económico, el GPUS, y en consecuencia Jill Stein, compensan su infra-representación  mediática invirtiendo en las plafaformas alternativas utilizadas por Occupy. El principal canal de comunicación del movimiento es por supuesto internet, las redes sociales y los blogs, que constituyen canales eficaces para difundir la palabra política de Jill Stein y permitiéndole llegar así a una franja de población en parte decepcionada por el balance de Barack Obama. Es así que a modo de protesta contra el exclusivismo del debate Obama/Romney, un contra-debate entre Stein y el candidato del partido Libertario, Gary Johnson, ha sido organizado el 18 de octubre por la Independent Voters Network (IVN, una plataforma colaborativa en línea cuyo credo es el de animar a los ciudadanos estadounidenses a discutir sobre su sistema político para hacerlo progresar).

Incluso si encuentra dificultades para acceder a las grandes cadenas nacionales de TV estadounidenses, Jill Stein es vista con desconfianza por los demócratas, pues en un escrutinio en el que algunos votos de más en un estado bisagra (swing state) pueden dar vuelta el curso de una elección nacional, éstos tratan de movilizar al máximo el electorado tradicionalmente demócrata hacia la candidatura de Barack Obama. Es así que en 2000, los demócratas habían acusado públicamente a Ralph Nader de haber llevado a George W. Bush a la Casa Blanca, a propósito de su corta y polémica victoria (534 votos) en Florida. Nader había en efecto conseguido 2,7% de los votos a nivel nacional, o sea el mayor resultado obtenido por un candidato ecologista en una presidencial estadounidense.

Las intenciones de voto a favor de Stein no llegan a esas “cimas”, pues oscilan entre 0,5 y 1%. Sin embargo, son reveladoras. Si una parte del electorado tradicional del partido demócrata se desvía de sus candidatos, ello se debe a que las soluciones propuestas por éstos sólo responden parcialmente o para nada a las expectativas de electores más inclinados a la izquierda o que han desarrollado una consciencia ecológica.

El Green New Deal: “Vivir mejor” a la estadounidense

En la crisis que atraviesa Estados Unidos, Jill Stein propone a los electores estadounidenses un Green New Deal. A su lectura, encontramos muchas similitudes entre este programa y el que Europe Écologie – Les Verts ha propuesto recientemente a los franceses y que constituye la guía de acción de los diferentes cargos electos del partido. El texto es notoriamente más breve y reposa sobre cuatro pilares:

  • Un Economic Bill of Rights que propone un conjunto de derechos económicos y sociales apuntando en particular a promover un sistema universal de salud, a derogar las matrículas en las universidades, anular las deudas contraídas por los estudiantes y establecer de manera inmediata una moratoria sobre los deshaucios.
  • Una transición verde a través de inversiones en tecnologías verdes, y una redistribución de los fondos públicos destinados a la investigación  consagradas a energías fósiles hacia la solar, eólica y térmica.
  • Una reforma del sistema financiero con medidas tales como la reducción del tamaño de los bancos, un impuesto del 90% sobre los bonus distribuidos por los bancos que hayan sido auxiliados por el Estado y la restauración de la Ley Glass-Steagall de 1933 que imponía a los bancos una estricta separación de las actividades de ahorro y de inversión.
  • Una democracia funcional: revocando varias legislaciones liberticidas como el Patriot Act y reduciendo la importancia del complejo militar-industrial a través de una reducción del 50% del presupuesto militar. Además, el Green New Deal propone eliminar determinadas ambigüedades jurídicas de la Constitución perjudiciales a los derechos de los ciudadanos estadounidenses.

Jill Stein ha recibido el apoyo del célebre lingüista Noam Chomsky, de Richard Stallman, conocido por el gran público por ser uno de los padres de los programas informáticos libres, así como de Chris Hedges, periodista de guerra, premio Pulitzer 2002. Si ella tiene esta vez pocas posibilidades de transformar la Casa Blanca en una Casa Verde, apostemos a que su activismo permitirá a la ecología ganar progresivamente el lugar que merece en el debate político estadounidense.

Notas

[1] Lucas Manetti es miembro de Europe Écologie-Les Verts.
[2] Enlace del artículo original (publicado el 22 de octubre de 2012): http://transnationale.eelv.fr/2012/10/22/election-presidentielle-americaine-portrait-de-la-candidate-ecolo/
[3] Carlos Alberto Martins es miembro de EQUO.

 

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