Política y Sociedad

Published on junio 23rd, 2018 | by EcoPolítica

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Profundizar en la integración y cooperación ibérica: un desafío ecologista

Por Jorge Pinto [1]

Artículo publicado en Público el 12 de junio de 2018
Traducido al castellano para EcoPolítica por Luis Esteban Rubio [2]
Publicado con el consentimiento expreso del autor

Sería bueno que los líderes de los gobiernos portugués y español reforzasen el compromiso asumido hace tres años y lanzasen un nuevo plan conjunto para una Iberia y una Europa más justas y sostenibles.

Estábamos en junio de 2015 cuando António Costa y Pedro Sánchez, líderes del PS y del PSOE respectivamente, firmaban una declaración conjunta titulada “Profundizar en la integración y cooperación ibérica”. Con este documento, más allá de resaltar los 30 años de la adhesión de los dos países ibéricos al proyecto europeo, se avanzaba en una serie de propuestas concretas que ambos se comprometían a implementar en caso de llegar al poder. Nótese que, en ese momento, ambos eran líderes de la oposición en sus respectivos países y tenían muy cerca las elecciones a nivel estatal.

Tres años después, el escenario político es completamente diferente. Después de los durísimos años de la troika y del gobierno de derechas PSD-CDS, António Costa consiguió hacer lo que hasta entonces parecía una quimera: unir a toda la izquierda parlamentaria en apoyo a su gobierno. Igualmente, en la actualidad Portugal se está recuperando lentamente en buena parte de los indicadores. Del lado español, aunque el PSOE no había conseguido llegar al poder en ese mismo año 2015 -en gran parte debido al fracaso de la construcción de una Geringonça al estilo luso-, sí lo consigue hacer ahora con la aprobación de una moción de censura contra el gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy. Asolado por los escándalos de corrupción y por una gestión desastrosa de la cuestión catalana, el Partido Popular español perdió la mayoría parlamentaria, pasando así el PSOE, junto con los diputados de Podemos, Izquierda Unida, EQUO y algunas otras formaciones políticas regionales, a asegurar una mayoría todavía más amplia y numerosa que la anterior.

Se observan de esta manera las condiciones necesarias indicadas en la declaración conjunta de los líderes socialistas de Portugal y España: ambos lideran sus gobiernos. ¿Y qué decía entonces aquella declaración? Desde luego, se reconocía la necesidad de profundizar en las relaciones ibéricas y de una mayor cooperación entre ambos países para la consecución de una “Europa federal, más social y más justa, que permita cerrar la brecha de desigualdad que existe entre los Estados miembros y dentro de los países europeos”. El documento, con un total de ocho páginas, continuaba con algunas propuestas en las áreas de educación y cultura, unión del mercado ibérico, cooperación y desarrollo de las regiones transfronterizas, transportes, movilidad y sostenibilidad, así como política exterior y europea.

El iberismo es hoy tan necesario como en el pasado. De Pi y Margall a Saramago, muchos fueron los que a lo largo de los siglos imaginaron una unión entre ambos países. Sin embargo, en el 2018, una unión ibérica no podría nunca asumir la forma de una jangada de pedra que se despegase del resto del continente. Por el contrario, el iberismo es necesario precisamente para contribuir a la profundización de la Unión Europea y que ésta sea un espacio de paz, solidaridad y prosperidad compartida.

La tarea de Costa y Sánchez está pues lejos de ser fácil. El documento firmado por ambos hace tres años tiene ya buenas propuestas que pueden ser implementadas a corto plazo. Sin embargo, se precisa más ambición en lo que respecta particularmente a la transición ecológica. Por su proximidad, Portugal y España comparten varios retos medioambientales que exigen una respuesta conjunta. Entre estos desafíos, destaco cinco que pueden también servir como ejemplo para el resto de la Unión Europea.

En primer lugar, es esencial asegurar el cierre de todas las centrales nucleares en España. La sucesión de incidentes en algunas centrales y la extensión del plazo de vida de otras como la central de Almaraz, a las puertas de Portugal, muestra que éste no es un modelo de producción energético para el siglo XXI. Sin embargo, confrontados con la necesidad de una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, la alternativa no puede pasar por energías contaminantes como los hidrocarburos. El segundo reto es pues el de rechazar la prospección de hidrocarburos, sea en tierra o sea a lo largo de la costa como se pretende hacer en Sines.

Urge pues encontrar alternativas limpias, seguras y descentralizadas. Éste es el tercer gran desafío ibérico: apostar por la eficiencia energética y por la producción de energía a partir de fuentes verdes y renovables. En este reto se incluye la necesidad de apoyo al autoconsumo fotovoltaico -hasta ahora sumamente difícil en España- así como la necesidad de garantizar la conexión eficaz entre las redes ibéricas y francesa, de modo que se asegure la exportación energética para el resto de Europa.

El cuarto reto se refiere a la preservación de la biodiversidad en la península. En una época de extinción masiva de animales y plantas, proteger la biodiversidad es proteger nuestro futuro común. Se debe por tanto dar una atención especial a las especies autóctonas en mayor riesgo, como el lince ibérico, así como a las especies migratorias que atraviesan ambos países.

Finalmente, el quinto desafío tiene que ver con la gestión de los recursos hídricos. Consecuencia de las alteraciones climáticas, son esperables periodos de sequía extrema y duradera, por lo que la gestión conjunta de las cuencas hidrográficas y de los cursos de agua que atraviesan ambos países es esencial para garantizar el abastecimiento a ambos lados de la frontera.

Profundizar en la integración y cooperación ibérica es profundizar en la integración europea. Y esta cooperación sólo tendrá éxito si respeta los límites ecológicos y contribuye a una transición ecológica a nivel europeo. Encontrándose ahora en el poder, sería bueno que los líderes de los gobiernos de Portugal y España reforzasen el compromiso asumido hace tres años y lanzasen un nuevo plan conjunto para una Iberia y una Europa más justas y sostenibles.

Notas

[0] La imagen que ilustra el presente artículo ha sido realizada por Steven Governo para EFE el día de la firma de la declaración conjunta mencionada en el texto. Su utilización no tiene ningún propósito comercial. Enlace a la fuente de la imagen en la página web de la Cadena SER: http://cadenaser.com/ser/2015/06/19/internacional/1434729643_224987.html
[1] Jorge Pinto es doctorando en Filosofía por la Universidade do Minho e integrante del Grupo de Contacto de LIVRE.
[2] Luis Esteban Rubio es profesor de enseñanza secundaria, doctorando en Filosofía del Derecho por la UC3M y coordinador de EcoPolítica.

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