Opinión

Published on septiembre 28th, 2015 | by EcoPolítica

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Breves reflexiones sobre las elecciones catalanas

Por Luis Esteban Rubio [1]

El Ibex 35 abría hoy con una subida de casi un 1% y sólo a partir de media mañana se producía una caída que no llegaba ni al 1%, contrastando con lo ocurrido en julio tras el referéndum de Grecia donde el Ibex 35, al igual que el resto de bolsas europeas, abría con caídas por encima del 2%. Parece pues que la victoria de los independentistas, y el supuesto inicio institucional del proceso de independencia, no ha producido los efectos financieros de los que tanto alertaban el Partido Popular y el mismísimo Presidente del Banco de España. ¡Visionarios!

Los independentistas han ganado en escaños, pero no en votos. Si quieren declarar la independencia de manera legítima tendrán que iniciar nuevos procesos de participación porque saben que “sin contar votos” no sería aceptable. No entro, por otra parte, en el asunto de la legalidad, el cual ha sido magistralmente tratado en el informe jurídico de mi antiguo catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Salamanca, José Martín y Pérez de Nanclares, quien es actualmente el Jefe de la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

Por su parte, Ciudadanos ha conseguido un resultado brillante (25 escaños y 18% de los votos) gracias a una buena campaña y a un Albert Rivera impresionante. Sin embargo, parece que el partido no ha querido destacar en exceso a Inés Arrimadas, quizá por su falta de experiencia política.

Tras este gran resultado en Cataluña, no puedo dejar de recordar ese gran 9 de marzo de 2015 en el que PRISA, a través de una encuesta en El País, decidió “crear” la cuarta alternativa de gobierno para España situando a Ciudadanos a tan sólo un 0,2% del PP. Para reforzar y consolidar este imaginario, dos días después, el 11 de marzo, PRISA, esta vez a través de la SER, lanzaba una nueva encuesta en la cual Ciudadanos aparecía a tan solo un 0,3% del PSOE. Es interesante, curioso e inquietante el gráfico que encabeza la noticia de la encuesta de la SER: en enero, Ciudadanos tenía un 5%; en febrero, un 13,4%; y en marzo, un 18,8%. A principios de noviembre de 2014, el CIS otorgaba a Podemos el 22,5% de los votos en unas generales, y tan sólo 4 meses después a los españoles se nos presentaba un partido “sensato”, Ciudadanos, que rondaba el 20% y que también podría ser capaz de ganar las generales. ¡Magia!

En la línea del párrafo anterior es oportuno destacar que Ciudadanos, en virtud de las “encuestas de PRISA”, sólo ha cumplido sus expectativas de voto en estas elecciones catalanas. En las municipales del pasado mayo apenas llegó al 7% de los votos, en las autonómicas del mismo mes rondó, de manera general, el 10%, y en las autonómicas andaluzas que se celebraron en el mes de “las encuestas de PRISA” no llegó ni al 10%. Sin embargo, con su actual resultado en Cataluña y las previsibles “ayudas” (no sólo económicas) que recibirá, Ciudadanos representa, ahora sí, un tsunami electoral para las generales.

El PSC ha aguantado relativamente el tipo y el PSOE sale reforzado de estas elecciones. Ha sabido magistralmente conjugar el eje Si-No a la independencia con el eje izquierda-derecha. Sólo cuando su postura federalista del no a la independencia quedó perfectamente clara para todos los catalanes, empezó a hablar del eje izquierda-derecha, criticando los recortes y la situación social. El mensaje, pues, no ha podido ser mejor.

Igualmente, los bailes “espontáneos” de Miquel Iceta lo sacaron del “hombre frío y calculador de partido” con el que era identificado por el conjunto de la población, y le dieron un carácter alegre y extrovertido a la par que competente e inteligente. Sin duda, esa idea fue vital para la campaña. Igualmente, merece ser destacado que Miquel Iceta fue, en su momento, el primer diputado del Congreso que declaró públicamente su homosexualidad. Algo seguramente valorado muy positivamente por determinados sectores.

Catalunya Sí que es Pot ha sufrido un fracaso absoluto. En primer lugar, no ha llegado ni el candidato, ni el mensaje, ni la campaña.

En segundo lugar, la designación de Raül Romeva, diez años eurodiputado por ICV, como cabeza de lista de Junts Pel Sí, ha supuesto un duro golpe para los ecologistas catalanes.

En tercer lugar, hay que señalar que esta candidatura no hizo ni siquiera primarias, llevó a cabo una coalición al uso con pactos de puestos no exentos de tensiones. En este sentido, también merece la pena recordar que la candidatura de Ada Colau, Barcelona en Comú, también renunció a las primarias abiertas. ¡A esto no se le puede llamar “nueva política”!

En cuarto lugar, se ha destacar que el programa de Catalunya Sí que es Pot, con el cual me siento identificado, es uno de los más elaborados de esta elecciones junto con el de Ciudadanos. Como nota relevante, el apartado de Economía lleva por subtítulo “Per un nou model econòmic i ecològic”. Mis agradecimientos por este programa que espero se mantenga y sirva de referencia para la elaboración de futuros programas autonómicos.

Por último, ¿cómo entenderá y actuará Podemos tras el fracaso en Cataluña? Todavía no lo sabemos, pero lo que sí parece claro es que Podemos ha perdido la inercia y ésta ha pasado a Ciudadanos.

El Partido Popular representa la paradoja de que siendo el partido más votado en el conjunto de España apenas ha sido votado por el 8,5% de los catalanes, ¡ni 1 de cada 10! Albiol ha pasado de Limpiar Badalona Limpiar el Parlament de “populares”.

La CUP, una candidatura defensora de la democracia de base que lleva trabajando durante décadas, ha triplicado sus escaños. En esta ocasión, sin embargo sus primarias no han sido lo más ideales posibles ya que, a última hora, se estableció la posibilidad de elegir en bloque a los cinco primeros puestos de Barcelona.

Su programa es ecologista y anticapitalista, pero apenas ha sido desarrollado en comparación con el documento ejemplar de Catalunya Sí que es Pot. Aunque existen ciertas coincidencias programáticas, su radicalismo en cuanto a la independencia aleja demasiado a la CUP de los socialistas y ecologistas más federalistas.

Por otra parte, “sorprende” cómo, en el día de hoy, los medios estatales no están haciendo matices sobre la llamada a la desobediencia de la CUP. Véase como ejemplo uno de los titulares de hoy de El País: “La CUP, clave para el Gobierno, llama a desobedecer las leyes españolas“. No se está explicando por qué y en qué van a desobedecer. Aunque el programa contenga referencias al respecto, considero que queda mucho más clara la llamada a la desobediencia en la Declaració de Ripollet, aprobada a principios de septiembre:

“Desconnexió institucional i legislativa mitjançant un règim transitori que inclogui la desobediència explícita de la legalitat espanyola, en particular de les normes que actualment coarten les llibertats, limiten les funcions de les institucions pròpies i els drets socials i nacionals (reforma laboral, llei mordassa, topall de dèficit, Llei Wert, reforma de les administracions, suspensions normatives del TC, etc.)”.

Parece pues que no es una llamada a la desobediencia general, violenta y sin motivos, sino una llamada, por un lado, a la desobediencia en asuntos relacionados con la soberanía de las instituciones catalanas, y por otro, y en la misma medida, a la desobediencia de todas aquellas leyes que vulneren los derechos humanos, entendidos éstos de manera integral. Estos son matices, cuanto menos, dignos de ser señalados.

Con un escenario político tan convulso ¿qué puede ocurrir? A raíz de las declaraciones del número 7 de la candidatura de Junts Pel Sí, Oriol Amat, en la jornada de reflexión del sábado, parece que, lejos de una independencia, se avecina un nuevo Pacto Fiscal con Cataluña. Estas declaraciones tienen un gran valor estratégico a pesar de que hayan pasado casi inadvertidas:

No obstante, los vascos también quieren empezar a plantear demandas sobre determinados asuntos, con la lógica del “si ellos quieren y pueden, nosotros también”. Y si aumentan las demandas “nacionalistas”, quizá ya no sea suficiente con ir contentando poco a poco a los diferentes territorios, sino que parecería oportuno empezar a plantear pública y seriamente el debate sobre una reforma constitucional en sentido federal. Will Kymlicka, uno de los más destacados filósofos políticos contemporáneos, en las conclusiones de su recomendable artículo “Federalismo, nacionalismo y multiculturalismo” señala:

“En este artículo he esbozado diversas razones por las que no es probable que el federalismo proporcione una solución duradera a las diferencias etnonacionales en un Estado multinacional. Debo hacer énfasis, una vez más, en que no por ello debemos rechazar las soluciones federales. De hecho, como he repetido, a menudo constituyen la única opción disponible para acomodar las identidades nacionales en conflicto en el seno de un Estado multinacional. Incluso si un sistema federal eventualmente se disuelve puede legar importantes lecciones sobre la naturaleza y el valor de la tolerancia democrática. Por ello merece la pena intentarlo. Aun así, no deberíamos ser excesivamente optimistas sobre la flexibilidad o la estabilidad de los federalismos multinacionales. Creo que es erróneo suponer que el federalismo proporciona una fórmula probada y certera para el acomodo duradero y con éxito de las diferencias nacionales. En el mejor de los casos proporciona una esperanza para ese acomodo, pero hacerlo funcionar requiere un enorme grado de sinceridad, buena voluntad y buena suerte”.

¡Abramos pues el debate sobre el federalismo! ¡Abramos también el debate sobre la idoneidad y justicia de un “sistema simétrico” o  de un “sistema asimétrico”! ¡Meses apasionantes nos esperan!

Notas

[1] Luis Esteban Rubio es profesor de enseñanza secundaria, doctorando en Filosofía del Derecho por la UC3M y coordinador de EcoPolítica.

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