Historia

Published on septiembre 25th, 2015 | by EcoPolítica

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Reseña del libro “Colapso” de Jared Diamond

Por Rodrigo Santamaría Vicente [1] [2]

Colapso es, como su propio epígrafe indica, un libro sobre por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Jared Diamond, biólogo de formación, hace un estudio más bien arqueológico o antropológico de distintas civilizaciones que han colapsado o han conseguido mantenerse a flote a lo largo de los implacables milenios. No es por tanto descabellado acercarse a este libro si uno duda de la continuidad de esta civilización industrial que parece condenada a morir de ‘éxito’.

La isla de Pascua es el ejemplo clásico de sociedad que acabó para siempre con sus recursos naturales y murió literalmente de hambre.  No sin sorna, algunos colapsistas se refieren a las obras de Calatrava o las locuras arquitectónicas de los petrosultanes como moais. Jared trata, a partir de las evidencias arqueológicas, de reconstruir las causas para tamaño desastre.

Pero es desde mi punto de vista hay otro ejemplo mucho más interesante de dos civilizaciones, por su cercanía geográfica y dispares destinos [3]. Este es la Groenlandia medieval, donde los vikingos y los inuit convivían en distintas partes de la isla. Por un lado, el apego a la cultura de los vikingos fue su perdición. La cría de cerdos y vacas (símbolos de status) y el uso de madera, entre otros factores, desestabilizó un entorno muy frágil que los ocupantes no supieron ver, pues estaban acostumbrados a tierras más benévolas. Sin embargo los inuit, adaptados a las zonas más agrestes de la isla, adaptados a los flujos naturales de comida (pesca, focas) y al cobijo sostenible (viviendas temporales, calentamiento sin quema de leña) sobreviven hasta el día de hoy.

Casos de estudio como este se suceden en el libro, dándonos una amplia perspectiva de problemas, soluciones, causas y consecuencias de la supervivencia o no de distintas civilizaciones. Aunque en algunos casos creo que minimiza el efecto de la externalización (por ejemplo al alabar la política forestal de la Alemania y el Japón actuales sin profundizar en la externalización de la tala de madera de estas potencias), en general creo que Diamond nos provee de una gran cantidad de explicaciones acertadas que pueden resultar muy útiles para gestionar nuestro devenir actual.

Hay un capítulo hacia el final del libro que es mi favorito, lleva por título “¿Por qué algunas sociedades toman decisiones catastróficas?” y el autor confiesa que lo escribió a raíz de la pregunta que en repetidas ocasiones le hacían sus alumnos de doctorado respecto a la isla de Pascua: “¿cómo demonios podía una sociedad tomar una decisión tan evidentemente desastrosa como la de talar todos los árboles de los que dependía?”. De hecho, antes de Diamond, la ortodoxia científica [4] descartaba que la caída de civilizaciones se debiera a la falta de recursos ambientales, pues “no era probable que las sociedades complejas se permitieran a sí mismas venirse abajo como consecuencia de un error en la gestión de sus recursos ambientales”. Sin embargo Diamond da pruebas abundantes de lo contrario, pero… ¿por qué somos tan ‘tontos’?

El libro nos da tres niveles de ‘tontería’ que voy a tratar de resumir un poco.

1) No ver venir el problema. Una de sus causas es la amnesia del paisaje:  no ver cambios graduales que ocurren ante nuestros ojos, al igual que uno no es tan consciente de cómo crece su hijo al verlo todos los días. Otra causa es la falta de conciencia de ambiente cerrado, que se pierde más fácilmente en un entorno global que en una isla, al no ver cómo degradamos el ambiente por culpa de la externalización de la producción.

2) Ver venir el problema pero no poner soluciones. Una sociedad como la nuestra es suficientemente avanzada para haber detectado los problemas, pero no actúa. Esta es probablemente la fase en la que estamos, y Diamond detecta varias causas. Por un lado, está el pensamiento ‘racional’ (que yo llamaría ‘egoísta’ o ‘racional dentro del esquema capitalista’): si no exploto yo este caladero/finca/bosque/poco, otro lo hará. Relacionada con esta causa, está la tragedia de lo común: como lo común es de todos, pero lo explotan unos pocos, el esfuerzo para esos pocos de degradarlo reporta muchos beneficios, así que dedican tiempo a ello. Como la degradación la dividimos entre todos, tenemos a título individual poco que ganar en comparación con el esfuerzo que requiere el enfrentamiento. Hay por último otras causas, más bien de corte psicológico, como el apego a la cultura conocida (business as usual), o la negación como mecanismo de defensa ante el desastre.

3) Ver venir el problema pero fallar en las soluciones propuestas. El día que nos pongamos a ello en serio, se puede fallar por que hayamos llegado a un deterioro irreversible (si no lo estamos ya), el entorno es desfavorable (baja tasa de regeneración vegetal, o de lluviosidad, etc.) o bien, yo añadiría, por un exceso de tecnooptimismo y proponer soluciones que en el fondo, dependen de modos de producción inherentemente dañinos, o basados todavía en energías fósiles.

En definitiva, el libro es un material interesante de reflexión, a través de una inmersión histórica en el colapso.

Notas

[1] Rodrigo Santamaría Vicente es profesor de Ingeniería Informática en la Universidad de Salamanca. Es colaborador de EcoPolítica.
[2] Reseña del libro Colapso de Jared Diamond (Debolsillo, 2010).
[3]
También hay otros casos similares descritos en el libro, como el de la isla de La Española, donde conviven Haití y la República Dominicana.
[4] Básicamente, la obra del arqueólogo Joseph Tainter: The Collapse of Complex Societies.

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